Saturday, April 21, 2007

1999-2000

Transcribo extractos de una especie de cronología de la huelga estudiantil que comenzó el 20 de abril de 1999. Texto completo aqui.

* El reglamento de cuotas, detonante del movimiento universitario


Se presagiaba tormenta y nadie la quiso ver


Feliz porque en 1997 prácticamente acabó con el pase automático sin que la protesta de los jóvenes prendiera, el rector y su staff dieron todas las garantías de que eso no ocurriría tampoco esta vez. No sólo eso, argumentaron en todos lados que como la iniciativa no afectaba a los estudiantes ya inscritos sino a las nuevas generaciones, entonces no había motivos para preocuparse.

Los muchachos dijeron que se estaba gestando un conflicto. Barnés los desestimó y, en cambio, inició una campaña para divulgar su propuesta: las cuotas anuales de inscripción serían de mil 360 pesos para el bachillerato y de 2 mil 40 pesos para la licenciatura. Además, aumentaba considerablemente el costo de otros servicios proporcionados por la Universidad a sus estudiantes.

Apenas unas semanas después, el rector tuvo las primeras señales de que, efectivamente, se estaba incubando una protesta de alcances inesperados y no lo quiso ver: más de 90 mil alumnos efectuaron un paro de labores el 11 de marzo.

Se multiplicaron las voces que exigían se consultara a la comunidad, antes de tomar la medida. Tampoco escuchó. Al contrario, Barnés apresuró su decisión y el 15 de marzo -frente a la oposición estudiantil- no tuvo ningún rubor para sacar del campus al Consejo Universitario que sesionó en el Instituto Nacional de Cardiología. Otro agravio más.

En esa sesión se puso en entredicho la consistencia de la iniciativa del rector. Sin más, se hizo la primera rebaja: ya no serían mil 360 pesos anuales para el bachillerato sino mil 20 pesos, mientras que las inscripciones de licenciatura ya no costarían 2 mil 40 sino mil 360. Nadie explicó con qué base se fijaban las nuevas cantidades.

El 15 de abril, más de 100 mil estudiantes votaron y decidieron la huelga. El día 20 de ese mes, el paro de labores académicas estalló. En el inter, el rector Barnés insistió que no cedería "ante amenazas ni presiones". Las distintas corrientes que confluían en el movimiento crearon primero la Asamblea Estudiantil Universitaria y una vez que colocaron las banderas rojinegras, se constituyeron en Consejo General de Huelga (CGH).

Las dos partes intercambiaron advertencias: "estoy preparado para una huelga larga", dijo Barnés. "Nosotros también podemos resistir una huelga larga", respondió el CGH.

Además, se metió al CGH en la dinámica de que no debía haber una dirigencia. Es decir, la estructura tenía que ser completamente horizontal. Lo cual no sonaba nada mal. [...]
Esto reflejaba claramente la actitud de los paristas, jóvenes que han vivido permanentemente en la crisis y que se sienten (lo están) excluidos de todo, tendiente a inclinarse por las posiciones más duras.

El 28 de abril, ocho días después del estallamiento, las clases extramuros comenzaron a impartirse en distintas sedes alternas. Los paristas buscaron impedirlas. No lo consiguieron. Esto aceleró la polarización de la comunidad.

El contacto entre las dos partes se estableció formalmente hasta junio. Para ello, Barnés creó una Comisión de Encuentro a la que le dio carácter resolutivo. No se llegó a nada. Los operadores políticos del rector, iban de fracaso en fracaso. La huelga continuaba.

El 7 de junio [...] el Consejo Universitario aprobó modificaciones a las reformas que apenas en marzo había hecho al Reglamento General de Pagos. Las cuotas ya no serían obligatorias sino voluntarias. Se condicionó a la entrega de instalaciones la reanudación del diálogo. Este discurso sería recurrente. El CGH -que ya había agregado otros puntos a su pliego, entre ellos el de un congreso resolutivo- rechazó la enmienda y la calificó como "una provocación para tratar de dividir al movimiento".

Las movilizaciones siguieron. Los paristas realizaron bloqueos en importantes avenidas de la ciudad, incluido el Periférico. Pero también se fueron ahondando las diferencias al interior del movimiento.

A su vez, los antiparistas y la burocracia universitaria organizaron también sus movilizaciones. El 24 de junio Barnés encabezó una concentración en la Plaza de Santo Domingo para exigir la devolución de las instalaciones.

Simultáneamente, en distintos sectores se cuestionaba la indiferencia con la que el gobierno federal y el Presidente observaban los acontecimientos. Las cosas se enredaban cada vez más.

Entre académicos e investigadores surgieron iniciativas para tratar de acercar a las partes. Ninguna prosperó. Quizá una de las más importantes fue la lanzada por ocho maestros eméritos el 27 de julio [quienes] hicieron una serie de propuestas que sirvieran de base para la discusión.
Pero era ya tal la desconfianza que casi sin analizarla el CGH la descartó. Cuando quiso retomarla las circunstancias ya eran otras.

En los últimos meses, se agudizaron los desencuentros en el CGH. Núcleos de paristas de varias
escuelas -CUEC, ENEO, etcétera- se alejaron de las asambleas. Fructificaron las iniciativas más duras.

Ya para octubre, el rechazo a la política informativa de los medios de comunicación crispaba los ánimos en el CGH. Se decidió expresar el malestar frente a las televisoras. La protesta culminó con una violenta trifulca en la que granaderos golpearon brutalmente a varios activistas.

Incapaz de construir una solución, Barnés de Castro tuvo que irse el 12 de noviembre. Cinco días después, Juan Ramón de la Fuente fue designado por la Junta de Gobierno para el relevo. Al tomar posesión, lamentó la larga noche que vivía la UNAM y empeñó su palabra en que buscaría una salida de diálogo. En lo que va de su breve gestión, se escenificaron los encuentros con el CGH en el Palacio de Minería, se crearon nuevas comisiones, se efectuó el plebiscito y la estrategia de recuperar en asambleas las instalaciones culminó con los hechos del martes pasado en la Preparatoria 3.

En la desconfianza y el temor, los cegeacheros rechazaron las ofertas. La salida de fuerza comenzó a vislumbrarse. Las partes se encontraron por última vez en la Antigua Escuela de Medicina. Imposible enmendar nada. La mañana de este domingo, la Policía Federal Preventiva entró a Ciudad Universitaria.

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